Una pequeña Biografia

También puedes visitarnos y seguirnos en nuestra espacio en Facebook · Esencia Biodanza ·

 

… Recuerdo que ya de niño, si había algo que me caracterizaba era un alborotado entusiasmo por pasarlo bien –¡abundantes castigos mediante!-, un gran inconformismo, y una doble necesidad de exploración y diversión junto a mis amigos entonces, junto a necesarios y gustosos momentos a solas, en silencio y conexión.

Hoy día -aunque menos alborotado (en general)- diría que mantengo esa misma naturaleza.

Ese impulso aventurero interior me llevó a viajar lejos muy joven, a leer de otras culturas, religiones… Todavía guardo las notas y recortes que archivé con mucho cariño por aquel entonces.

Exploré yoga, meditación, reiki… y recuerdo la vergüenza que pasé mi primer día de reflexología podal, cuando una docena de mujeres en sus 50-60 primaveras, se descalzaron y agitaban alborozadas sus piececitos, mirando –creo yo- con amplísimas sonrisas y curiosidad de que les pudiera tocar con el jovencito.

Exploré yoga, meditación, reiki… y recuerdo la vergüenza que pasé mi primer día de reflexología podal, cuando una docena de mujeres en sus 50-60 primaveras, se descalzaron y agitaban alborozadas sus piececitos, mirando con amplísimas sonrisas y anhelo –creo yo– de que les pudiera tocar con el jovencito.

Aquí y allá iba teniendo experiencias que, interiormente, me hacían comprender que había algo más, paralelo y diferente, a lo que aprendía en el instituto y más tarde la universidad.

Aun no sabía que estaba tomando mis primeros contactos con lo que sería mi vocación, ¡qué importante en nuestra vida descubrirla!:

Las personas y el corazón.

Posteriormente realicé voluntariados, ¡qué ganas de ayudar de alguna forma! y ahí he conocido personas tan hermosas por dentro que, por fin tenía referencias, un norte, una guía.

Hay momentos y personas, que cruzan tu vida un instante, pero permanecen contigo para siempre.

… y círculos de hombres… y formación de Taoyin…

Pero en la vida, a veces las cosas tardan un tiempo en cobrar sentido.

Viendo ahora lo que ocurrió en 2012, comprendo y sonrío, que aquella incesante exploración (e inconstancia a veces preocupante), no era más que una preparación interior para llevarme a descubrir mi elemento:

La Biodanza

Cuando te llega, lo sabes:

“Hacer lo que nos gusta nos llena de energía y vitalidad. Se trata no sólo de una energía física, sino mental”.  El elemento – Ken Robinson.

Tengo que decir que durante mi primer día, pasé tanta vergüenza que no pensaba volver. Pero al poco comprendí, simplemente había topado con mis miedos y barreras.

Dos meses después… empecé mi formación para ser facilitador, que lejos de haber sufrido interrupción alguna, se ha intensificado año tras año.

La que es verdadera fuente de amor, no tiene fin. Lo que en verdad te libera, no se agota.

Cada día me siento bendecido por haber conocido la Biodanza, por quien soy gracias a ella -aun con mis sombras todavía por abrazar- , y porque con ella confío en el lugar desconocido al que me dirijen mis pasos.

Gracias por tu visita, te dejo un par de cositas más, joyas que me han acompañado en mi camino en la Biodanza.

Allá en 2012 era tal el impacto que tenía en mi una sesión de Biodanza, que brotaba en mi, casi con vida propia, lo que sentía profundo en mi cuerpo en forma de letras.

Uno de los pequeños milagros inadvertidos que rodean nuestra vida. Este poster lo compré y estuvo en el cabecero de mi cama, años antes de que hubiera dado ni un paso de baile o danza en mi vida.