Dejarnos traspasar por emociones que no nos gustan es necesario para abrir espacio al amor. Acogerlas, sentirlas, vivirlas en toda su expresión:
"Me cuesta llorar de tristeza, me cuesta que se exprese, por heridas seguramente de la infancia.

Pero hoy he llorado, he llorado desesperado de dolor. Después de un mes mascullándolo, he llorado como un niño que va a un rincón porque ya no sabe dónde meterse para salir del desgarro. Con un gemido que salía de las tripas, que me ha asustado hasta mí.

Dolor por sentirme traicionado por quien mucho quería, por alguien a quien di toda mi confianza. Por sentirme abusado, por sentirme mal por haberme dejado abusar. He llorado por mi dolor, y por la inconsciencia, rudeza y sufrimiento de esa persona para comportarse así. Porque en la frialdad... hay sufrimiento.

He llorado de paso porque he sentido todo el innecesario dolor que hay en este mundo y que nos causamos. Por los vacíos de amor que todos tenemos, yo el primero.

Gracias a todas las personas que hacen un esfuerzo por cuidar. Que viviendo su vida, aun con su difícil dolor, hacen un esfuerzo por saber cómo está el otro. Por pensarle, por ofrecerle una oración, por dedicarle una palabra amable.
Gracias a todas las personas que me ofrecen amor, cuidado, lealtad…. Os quiero.

Dios mío, ayúdame a soltar a las personas inconscientes, que no cuidan, que sacan lo peor de mí. Perdónalas y aléjalas de mi vida. Ayúdame a seguir confiando. Porque si no tenemos confianza, no tenemos nada. Ayúdame a abrazar mi dolor, permite que se limpie y haga espacio para más amor.

Hoy he llorado hasta vaciarme. Y qué bien me ha sentado. Espero llegar a perdonarla.
Después de llorar, me sentía renovado y he ido a bailar kizomba... qué bien me lo he pasado.

Somos seres frágiles y vulnerables. Así deberíamos ser tratados.
Mostrando mi lado más humano.'