El cuerpo, fuente de placer

El cuerpo se asocia a dolor, enfermedad y sufrimiento, Nos acordamos del cuerpo cuando duele. Me encantó la frase que escuché una vez: La buena salud no es más que ‘el silencio del cuerpo’.

A esto hay que añadir la asociación del cuerpo a algo pecaminoso. ¿O acaso no hemos escuchado alguna vez - o peor aún, vivido- una palabra represora: ‘no te toques’ cuando un niñ@, tocaba de forma inocente alguna parte de su cuerpo?

Por si fuera poco, tenemos una cultura que prima la competitividad, el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio. ‘La letra con sangre entra’. Reminiscencias de otras épocas que perduran en el inconsciente. Y sin querer decir, ni mucho menos, que el esfuerzo no sea parte fundamental en ciertos momentos de nuestras vidas, sí quiero resaltar que el placer está desprestigiado dentro de la escala de valores convencionales, teniendo connotaciones de superficialidad, frivalidad o materialismo.

Está en nuestras manos cambiar está visión, y aceptar que es legítimo querer obtener placer, así como tener una vida gozosa, y que lejos de ser un acto egoísta, nos ayuda a tener una vida plena, a darnos un bienestar que redunda en el de aquell@s que nos rodean.

La vida pasa en un suspiro, conviene repasar de vez en cuando qué estamos haciendo con ella.

 

No hay placer verdadero que no provenga de la profundidad y del ímpetu natural de la vida.

Rolando Toro.

 

 

Es parte del aprendizaje en Biodanza:

  • Sensibilizar todo el cuerpo y encontrar los caminos que conducen al placer.

  • Conocer claves que nos permiten relajarnos, entregarnos y sentir nuestro cuerpo como un todo integrado de gran capacidad placentera.

  • Disfrutar todos los pequeños y grandes placeres que brinda la vida.

  • Admirar y asombrarnos del milagro que supone nuestro cuerpo y el del otr@.

 

El cuerpo envía información precisa a la mente de lo que necesita o le apetece, pero nosotros la desestimamos por quehaceres, obligaciones, cosas que se esperan de nosotr@s, convencionalismos sociales...

No sabemos si tenemos deseos sexuales pero intentamos copular, no sabemos reconocer cuando hemos saciado el hambre y seguimos comiendo, estamos tristes y no entendemos que lo que necesitamos es un abrazo, ofendemos nuestro cuerpo con zapatos apretados o cigarrillos...

Una inexistente educación en la materia, además de diversos tabúes y condicionamientos sociales, ha hecho que no conozcamos lo gentil, tierno, voluptuoso e intrínsecamente bello que es nuestro cuerpo. Que le tengamos abandonado e incluso que le castiguemos, con juicios hacia nosotr@s mism@s o castigándolo con dolores físicos a costa de ‘estar más guap@s’.

Aceptarlo, valorizarlo, explorarlo, redescubrirlo, ... aprender a oirlo, a respetarlo, darle de una forma armónica lo que nos está pidiendo! en definitiva, estar en armonía con él, nos permite entrar en una nueva forma de percibir la vida, el placer.

De este modo, incluso el más mínimo acto cotidiano puede darnos gozo, paz, un reencuentro con la vida.

Y como todo, ésto también se aprende practicando...

 

Palabras inspiradas en textos de la formación de Biodanza